Atletas de leyenda — 2 febrero, 2012 at 08:00

Paavo Nurmi: el finlandés volador

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Paavo Nurmi (Turku, 13 de junio 1897 – Helsinki, 2 de octubre 1973)

Ville Ritola, Hannes Kolehmainen, Albin Stenroos y Paavo Nurmi, conocidos como ‘los finlandeses voladores’, marcaron una época en el medio fondo olímpico. Pero de todos ellos, el más grande fue, sin duda, Paavo Nurmi.

Nacido en Turku, Nurmi destacaba por su regularidad, su larga zancada y su gran resistencia. Pero su secreto estaba en sus entrenamientos. En una época en la que no se recogían los tiempos de cada vuelta, él intentaba seguir un ritmo en cada parcial. Para ello, llevaba siempre un reloj en su muñeca izquierda con el que controlaba los tiempos que iba realizando.

Su explosión como atleta internacional sucedió en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 y en los de París 1924, en los que ganó prácticamente todas las pruebas en las que participó. Las carreras de 1.500 y 5.000 metros estuvieron separadas por menos de una hora de diferencia, pero aquello no fue obstáculo para colgarse el oro en ambas pruebas. Incluso, según cuentan, no le permitieron correr el 10.000, que ganó con récord mundial su compatriota Ritola, porque sus entrenadores pensaban que participaba en demasiadas pruebas, aunque también se postulaba como claro favorito a ese oro. En los JJ.OO. Amsterdam 1928, se desquitó ganando esa distancia y consiguió otras dos platas, con lo que acumuló un total de nueve oros y tres medallas de plata.

Su popularidad se hizo tan grande que empezó a ser invitado a diversas carreras a lo largo de Europa y de EEUU donde, se dice, que ganó todas las que disputó. Acusado de profesionalismo, al rumorearse que cobraba por las exhibiciones a las que asistía, fue vetado a participar en los JJ.OO. Los Ángeles 1932. Al final asistió a la cita, pero como corresponsal de prensa. Años más tarde, el COI (Comité Olímpico Internacional) exculpó al corredor por haberle apartado de los Juegos de Los Ángeles y fue recompensado, siendo el último portador de la antorcha olímpica en Helsinki 1952. De esta forma, el COI quiso hacer un reconocimiento al único atleta que fue capaz de lograr cinco medallas de oro en el estadio de atletismo en una sola edición (París 1924) y, que además, entre 1929 y 1932 acumuló, nada más y nada menos que, 31 récords mundiales, una marca todavía no igualada.

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